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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

Lección O Para el 24 de mayo de 2008 

La intensidad de su caminar 




Sábado 17 de mayo 

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 4:4; Lucas 2:40; 
6:12; Juan 4:34; Juan 17; 1 Juan 2:6. 

PARA MEMORIZAR: 



LOS ADVENTISTAS SON PERSONAS QUE AMAN LA PAZ. Nos 

sentimos felices cuando la iglesia o sus miembros reciben buenos infor- 
mes en la prensa, cuando todos piensan que somos buenos. Pero ¿cómo 
podríamos reaccionar si nos despertamos un día para descubrir grandes 
titulares en los medios calificándonos como perdedores, alborotadores 
o insurrectos? ¿Sería nuestro sentido de seguridad y confianza en Dios 
lo suficientemente fuerte como para sostenernos? Admiramos a Jesús 
después del hecho; pero ¿tenemos alguna idea de lo que significó para 
él ser vilipendiado y acusado de endemoniado por los poderes más altos 
de sus días en lo cívico y eclesiástico? 

Al final de su vida terrenal, lo vemos maniatado por soldados ro- 
manos: "Y le vistieron de púrpura, y poniéndole una corona tejida de 
espinas, comenzaron luego a saludarle: [Salve, Rey de los judíos! Y le 
golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y puestos de rodillas 
le hacían reverencia [...] y le sacaron para crucificarle" (Mar. 15:17-20). 

¿Qué prepara a una persona para soportar ese abuso físico y psico- 
lógico sin quebrantarse? ¿De qué modo una persona se mantiene firme 
y calma cuando todo el mundo se vuelve contra ella sin el más mínimo 
apoyo humano a la vista? Para Jesús, la respuesta estuvo en su comu- 
nión con Dios. 



Domingo 18 de mayo 

LOS PRIMEROS AÑOS (Luc.2:40) 

Como ya lo hemos subrayado antes, sabemos muy poco acerca de 
los primeros años de Cristo. Escuchamos de su nacimiento y sus años 
más tempranos, incluyendo la visita al Templo a la edad de 12 años 
(ver Luc. 2). Pero eso es todo, hasta que Juan lo bautizó al comienzo de 
su ministerio público, cuando tenía "unos treinta años" (NVI; ver Luc. 
3:21-23). 

No obstante, es posible considerar su vida, como la conocemos, 
y obtener ciertas conclusiones razonables con respecto al fundamento 
espiritual que le dio apoyo. Si suponemos, por nuestra propia expe- 
riencia, que la estabilidad y la fortaleza que vemos en Jesús durante su 
ministerio público no se materializó de la noche a la mañana, ni surgió 
de una experiencia superficial, tenemos que llegar a la conclusión, otra 
vez por nuestra propia experiencia, de que ellas surgieron de un intenso 
caminar con Dios. 

Lee de nuevo la historia de Jesús en el Templo (Luc. 2:39-52). 
¿Qué elementos se encuentran allí que nos ayudan a comprender el 
fundamento espiritual sobre el cual creció el jovencito Jesús? Además, 
¿qué lugar ocuparon sus padres en su crecimiento? 



Increíblemente, estos pasajes (fuera de las narraciones de su naci- 
miento) es todo lo que tenemos de los primeros treinta años de la vida 
de Jesús. Además, los eruditos bíblicos estiman que la vasta mayoría de 
los materiales del Evangelio se centran en la semana final de la vida de 
Jesús, haciendo de ellos (como se ha dicho a menudo) las "narraciones 
de la Pasión", no biografías como tales. Fueron producidas, evidente- 
mente, con el propósito bien específico de arrojar luz sobre dos eventos 
críticos de la fe cristiana: el misterio del nacimiento de Jesús (la En- 
carnación), y el significado de su muerte y su resurrección. Entre estos 
dos eventos vemos su abnegada vida de servicio y sacrificio. Y, correc- 
tamente, podemos suponer que el foco y la dedicación que vemos en 
su ministerio público representan el florecimiento de una relación con 
Dios que era consistente, profundamente personal e intensa. 



¿Qué principios encontramos en esta historia que nosotros, en 
nuestro contexto, podemos aplicar a nosotros mismos y a nuestra 
propia vida espiritual? 



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Lunes 19 de mayo 

AL COMIENZO DE SU MINISTERIO (Mat.4:4) 

Continuando con su bautismo, Jesús salió al desierto de Judea du- 
rante cuarenta días, para orar, para reflexionar sobre su misión. Tal vez 
ninguno de nosotros, al estudiar esta lección, hemos tenido un conoci- 
miento personal de lo que esto significa. Aquí nos encontramos cara a 
cara con una intensidad que apenas podemos captar, una concentración 
espiritual mucho más allá de nuestra experiencia usual, una búsqueda 
de una vinculación íntima con Dios que nos deja boquiabiertos. 

Pero, la razón explícita para esta excursión al desierto era ser pro- 
bado (Mat. 4:1; comparar con Luc. 4:2). El tentador estaba cerca, para 
aprovechar la oportunidad. Usando el hambre extrema del Salvador 
como su herramienta, desesperadamente trató de meter una cuña entre 
Jesús y su Padre, para arrancar el firme asidero que tenía Jesús de Dios, 
para quebrar la intensidad de su caminar con él, para incursionar en la 
cercanía íntima de ambos. 

¿De qué modo la respuesta de Jesús, como lo revelan los siguien- 
tes textos, muestra la intensidad de su caminar con Dios? ¿Qué po- 
demos aprender de esto que podemos aplicarnos a nosotros mismos? 
Mateo 4:3-10; Lucas 4:3-12. 

Para comprender lo que estaba sucediendo allí, necesitamos recor- 
dar la condición singular de Jesús en todo el esquema de la salvación. 
Él era el inmaculado Hijo de Dios. Al venir al mundo de la naturaleza 
humana, él tenía que vivir completamente por encima de la esfera pe- 
caminosa, no solo durante un día, sino también durante todo el tiempo 
que estuviera con nosotros. Él tenía que luchar como nosotros, ser ten- 
tado como nosotros, pero debía permanecer inmaculado. 

Esa fue la suerte de Jesús. Él vino no solo a darnos un ejemplo de vida 
abnegada, sino también a morir como el que estaba sin pecado, y con ello 
traer la salvación al planeta. De aquí su concentración total, la tremenda 
intensidad de su caminar con Dios; nada podía dar por sentado, nada podía 
dejar al azar. Un solo paso en falso, y el juego hubiera terminado. 



Imagina lo que tuvo que haber sido no haber pecado nunca, ni 
siquiera en pensamiento, durante toda su vida. De eso se trata el ser 
justo. Medita en lo que le debes a Jesús, quien te ofrece lo que nunca 
podrías lograr por ti mismo. 



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Martes 20 de mayo 

EN SU VIDA DE ORACIÓN (Luc.6:l2) 

Jesús vivió para orar. Su ministerio público comenzó con un largo 
período de oración especial y comunión (como vimos ayer); y el regis- 
tro indica que él regresó de la experiencia con una sobrecarga de poder 
viviente (ver Luc. 4:14). Hubiera sido antinatural para él vivir un solo 
momento sin elevar su alma a Dios, sin experimentar una conexión vi- 
viente entre él y el Cielo. Y lo que encontramos es que, aunque su vida 
fue de continua comunión con su Padre, antes de cada gran evento o 
situación tomó tiempo para súplicas especiales. 

¿De qué modo los siguientes pasajes demuestran la dependencia 
de Jesús hacia Dios para ser guiado, dirigido y fortalecido durante los 
momentos de suma importancia, estrés o peligro? En cada caso, nota 
el evento especial del que se trata: 

Mat. 14:23 (comparar con los vers. 24-33) 

Luc. 6:12 (comparar con los vers. 13-16) 

Juan 17 (comparar con 18:1-3) 

Marcos 1:35 parece estar describiendo no solo un caso, sino más 
bien un esquema, cuando habla de que Jesús se levantaba "muy de ma- 
ñana, siendo aún muy oscuro" y salía "a un lugar desierto" para orar. 
Comenzaba cada día con Dios. Pero, en los momentos de necesidades 
especiales aumentaba la frecuencia de sus oraciones. Lucas 6:12 nos in- 
forma que Jesús pasó la noche entera en oración en la falda de un mon- 
te inmediatamente antes de seleccionar a los doce discípulos, aparente- 
mente de entre un grupo mayor de seguidores (ver Luc. 6:13). Antes de 
su caminata sorprendente sobre el lago, él había tomado tiempo para 
un período de intensa comunicación con su Padre. Y, durante la semana 
de la Pasión, al enfrentar la cruz, Jesús ofreció una intensa oración de 
súplica en favor de sus discípulos inmediatos y por su pueblo hasta el 
fin del tiempo. 



Considera otra vez la gran oración de Jesús registrada en Juan 
17. ¿Qué elementos de un caminar profundo y personal con Dios 
encuentras allí? ¿Qué eventos te llevan a tus rodillas? ¿Cuál ha sido 
tu experiencia con el poder de la oración para sostenerte? ¿De qué 
modo podrías mejorar tu vida de oración? 



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Miércoles 21 de mayo 

INTENSIDAD PARA LA MISIÓN (Juan 4:34) 

Para el poeta norteamericano Robert Frost, los bosques eran "her- 
mosos, oscuros y profundos. [...] pero yo tengo promesas que cumplir y 
millas que andar antes de ir a dormir". 

Jesús vivió con la percepción constante de la oscuridad en los bosques 
alrededor de él, siempre profundos, pero nunca hermosos. Como el poeta, 
constantemente percibía que tenía miles de millas que andar antes de irse 
a dormir, tanto para hacer en tan poco tiempo. "Me es necesario hacer las 
obras del que me envió, entre tanto que el día dura", dijo Jesús, "la noche 
viene, cuando nadie puede trabajar" (Juan 9:4). Vemos esta intensidad 
para la misión en su encuentro con la mujer en Samaría. De repente, en 
la presencia de esta alma necesitada, él olvida todo apetito y toda sed, 
totalmente absorbido por la misión que tenía entre manos. 

Entretanto, la mujer, con la excitación del encuentro, abandona su 
cántaro para el agua y corre a la aldea para esparcir la noticia del perso- 
naje más centrado que ella encontró alguna vez. Los discípulos regre- 
saron, para encontrar a Jesús silencioso y pensativo, orando por el éxito 
de este flamante contacto nuevo. 

Cuando le dijeron a Jesús que comiera, ¿qué respondió él? (Juan 
4:32-34). ¿De qué modo debemos comprender esas palabras? ¿Qué 
mensaje podemos tomar de ellas para nosotros mismos? 

¿Qué indican los siguientes pasajes acerca de la intensidad de la 
pasión de Jesús por su misión? Juan 9:1-12, 35-39; 12:27-36. 

Los sentimientos de Jesús, en este último pasaje, están saturados 
de significado. Vinieron luego de un pedido de ciertos griegos visitantes 
que querían verlo (Juan 12:20-22), un pedido que abrió ante él la po- 
sibilidad de llevar personalmente el mensaje del Reino más allá de su 
Palestina nativa a los más lejanos rincones de la tierra. Pero él sabía que, 
al hacerlo así, iría en contra del aspecto más vital de su misión total: 
dar su vida como rescate por las naciones. Por ello, él sigue con estas 
palabras poderosas acerca de la semilla de trigo que cae al suelo (vers. 
24), símbolo no solo de su propio sacrificio sino también del principio 
de que todo el que lo sigue debe hacer un compromiso total con la vo- 
luntad de Dios, sin tomar en cuenta cual sea el costo personal. 

¿Cuál ha sido tu propia experiencia personal en relación con lo 
que cuesta seguir a Jesús? ¿Por qué el costo es suficientemente bara- 
to, no importa cuan caro resulte ser? 



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Jueves 22 de mayo 

NUESTRO PROPIO CAMINAR CON DIOS (I Juan 2:6) 

Lee con oración el texto indicado arriba. ¿Cuál es el principio 
aquí, que debemos seguir? Dándonos cuenta, como lo hemos hecho 
en lecciones previas, de que no podemos (y no debemos) hacer todo 
lo que Cristo hizo, no obstante, ¿cómo podemos hacer que este texto 
sea real en nuestras propias vidas? ¿De qué maneras hemos de cami- 
nar como Jesús caminó? 



La idea de caminar con Dios tiene sus raíces en la remota antigüe- 
dad. Tal vez la primera referencia bíblica explícita a la idea proviene de 
Génesis 5:22 y 24. El versículo 24 dice: "Caminó, pues, Enoc con Dios, 
y desapareció, porque le llevó Dios". La palabra hebrea para caminó 
aparece en una forma que implica una caminata continua y permanen- 
te, algo que ocurría todo el tiempo. Cualesquiera que fueran sus faltas y 
luchas, Enoc mantuvo un caminar consistente con su Señor. 

Nosotros, como cristianos, tenemos la oportunidad de hacer lo mis- 
mo. Sin embargo, es muy fácil dejar que otras cosas se interpongan en 
ese caminar. 

Dondequiera que vivas, cualquiera que sea tu cultura, ¿cuáles son 
los elementos que muy fácilmente estorban tu caminar con Dios? ¿De- 
masiado tiempo libre? ¿Demasiadas distracciones? ¿Demasiado para 
hacer? ¿Demasiado trabajo para apenas sobrevivir? Una vez que iden- 
tificas estas preocupaciones, ¿qué pasos prácticos puedes dar para tra- 
tar de impedir que estas cosas dañen tu espiritualidad? 



Lee lo que Jesús dijo en Mateo 13:22. ¿Qué está enseñando allí 
que, de muchas maneras, es la esencia de lo que estamos hablando hoy? 
De este modo, es claro que ninguna de estas cosas pueden realmente 
ser una excusa válida para perdernos en el camino, porque el Señor ya 
las ha previsto. Cuan crucial es, entonces, que de la mejor manera, con 
la capacidad que nos ha dado Dios, hagamos las decisiones diarias como 
las hizo Jesús, manteniendo nuestro caminar con Dios en forma intensa 
y permanente. ¿Por qué debemos dar al tentador algo que pueda afe- 
rrarse y, de esta manera, separarnos de Jesús? 



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Viernes 23 de mayo 

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: "Sería bueno que cada día dedicá- 
semos una hora de reflexión a la contemplación de la vida de Cristo. 
Debiéramos tomarla punto por punto, y dejar que la imaginación se 
posesione de cada escena, especialmente de las finales. Y, mientras nos 
espaciemos así en su gran sacrificio por nosotros, nuestra confianza en 
él será más constante, se reavivará nuestro amor y quedaremos más im- 
buidos de su Espíritu" [DTG 63). 

"Satanás procuró evitar, en todas las formas posibles, que Jesús se 
desarrollara dentro de una niñez perfecta, una edad viril intachable, un 
santo ministerio y un sacrificio inmaculado; pero fue derrotado. No pu- 
do inducir a Cristo a que pecara. No pudo desanimarlo ni apartarlo de 
la obra que había venido a hacer en esta tierra. La tormenta de la ira de 
Satanás lo azotó desde el desierto hasta el Calvario; pero, cuanto más 
implacable era tanto más firmemente se aferró el Hijo de Dios de la 
mano de su Padre, y avanzó por el ensangrentado sendero".-"Comenta- 
rios de Elena G. de White", en 5 CBA 1.104. 

PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 

1. El cumplido dado de mala gana a Jesús en Mateo 22:15 y 16 ha- 
bla de él como una persona de integridad y verdad, que no fue influida 
por el poder o los cargos de las personas. ¿Qué diría la gente acerca de 
ti? ¿Podrían ellos ofrecerte una clase de cumplido similar? ¿Qué pasa 
con el nivel más amplio, el de tu iglesia local? ¿Estás tan dispuesto a 
ayudar a los peldaños más bajos de la sociedad como tratas de impre- 
sionar a los que están más arriba! ¿Qué te dice tu respuesta acerca de 
los cambios que deberías hacer, si los hubiera? 

2. Como clase, repasen lo que escribieron en la sección del jue- 
ves con respecto a las cosas que pueden estorbar tu caminar con Dios. 
Comparen las notas de los demás miembros de la clase. ¿Qué anotaron 
en común? ¿Cuáles fueron las diferencias? Pero, más importante aún, 
¿cómo pueden trabajar juntos para ayudarse unos a otros a vencer esos 
desafíos? ¿Qué ayuda práctica pueden darse unos a otros? 

3. En Mateo, Jesús con frecuencia aparece tomando tiempo en las 
montañas y enseñando en las faldas de los montes. Finalmente, él se 
transfiguró en una montaña (Mat. 17:1-9). Esta asociación con niveles 
más altos tal vez quiera destacar la cercanía diaria que experimentaba 
Jesús con los niveles más elevados de la realidad. ¿De qué maneras no- 
sotros, como iglesia, podemos trabajar juntos para alcanzar, en un senti- 
do, las regiones superiores, aun cuando estemos intensamente ocupados 
en el valle abajo? 



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